Orígenes de la Piel en la historia ubriqueña y su evolución. Ubrique, epicentro del Sector en España.
La piel constituye en el caso de Ubrique una verdadera cultura, importantísima, que comienza hace siglos y llega hasta nuestros días.
De época romana existen restos de tenerías, de los que destacamos ensambles y tuberías de plomo, unos procedentes de la ciudad romana de Ocurris ( primer asentamiento conocido de Ubrique ) y otros del subsuelo de su actual casco urbano.
La famosa piel curtida ubriqueña, de la que quedan buenas muestras de piezas antológicas fabricadas con ella, se pierde en un amplio espacio de veinte siglos durante los cuales se curtieron pieles en Ubrique. De esa magnífica materia prima que, aún pasados los años, se conserva tan fresca y suave como en su nacimiento, surgirá la labor actual de la marroquinería, vocablo muy antiguo que se refiere al taller donde se suele trabajar con pieles muy finas y lustrosas.
En los siglos XVIII y XIX, existe documentación de ello, se hacen y se cosen “ petacas “ ( pequeños estuches de piel para llevar el tabaco ) en Ubrique y con ello aparecen las primeras “ petaquerías “ ( establecimientos donde se confeccionan dichos artículos, que vienen a ser los primeros artículos manufacturados ). Es a partir de entonces cuando la fama de Ubrique comienza a rebasar fronteras, y se le empieza a llamar “ Ubrique el de las petacas “.
Esta incipiente manufactura de artículos de piel que nace en Ubrique, se mantiene de forma reiterada a lo largo de un amplio periplo que nos acerca a los años finales del s.XIX. En este momento histórico, aparece grabado sobre los artículos un logotipo, identificativo siempre de Ubrique, aunque en algunas ocasiones pueda ir el nombre del fabricante o la palabra “ legítimo “ como sello de calidad de la pieza.
Entre los años 1885-1930, una pléyade de grandes creadores ubriqueños ( Chacón, Aragón, Vecina, Rivero, Tenorio, Zarco, Piñero, Del Canto, Roldán, Cabello, Izquierdo, Santamaría, Benítez ... ) y muchos más dieron notoria fama a la manufactura ubriqueña hasta darle una viveza que alcanzará una prestigiosa y merecida fama. Es, a partir de los años 30 del s.XX, cuando Ubrique estará incorporado definitivamente a todos los mercados del mundo y sus productos son verdaderas joyas.